domingo, 13 de julio de 2014

Recuperando blog!

Mucho tiempo sin escribir nada, desde el 2012 no toco mi amado cuaderno. Anoche lo encontré. No se si será una señal o qué... cuantas cosas dice... cuanto amor sentía. 
Cuando se acabó el amor, empecé a vivir una vida diferente, en la que no incluí escribir para desahogarme. Pasé catarsis, pasé jodas... muchas. Pasé todo lo que tenia que pasar y salí adelante. Solo lindos recuerdos quedaron. Pero olvidé escribir... no se me cruzó por la mente. Ahora en otra etapa de mi vida, con nuevas responsabilidades, distintos sentimientos, diferentes problemas, la mente cambiada. No sé si seguiré encontrando inspiración, vamos a ver que puede surgir. Cuando sepa que escribir, que necesito expresar, veremos que subo. Por el momento, subí cosas viejas que encontré, que son parte de mi vida. A esperar la inspiración... 
                                                                                                                                                      M.R.G.

Verónica


Verónica, ahí estaba ella, dialogando con su mente ¿Quién era aquel personaje que veía al cerrar sus ojos?, Esa figura frívola, esos ojos perturbantes, y esa suave voz adormecedora, ¿Acaso sería el recuerdo borroneado de algún sueño? Pero ese sueño no recordaba haberlo soñado.
   Sus ojos, sus ojos la intimidaban, ¿Quién sos?, gritaba fuerte en la sala, aún no puedo saberlo ¿Será tal vez un hombre que habré visto una vez? Esos que te quedan grabados, caminando por Sarmiento como solía hacerlo a diario. No sabía.
   Exhausta y confundida se recuesta en el sofá aterciopelado azul claro, como esos ojos. Verónica comienza a cantar para distraerse, cierra sus ojos, los abre con una rara sensación en el pecho, y ahí estaba: frente a ella el frívolo muchacho con los ojos fijos en los de ella, sin expresión, sin gesto alguno.
   Dime quién eres, grita ella con un pánico notable en su voz, y sin respuesta alguna ve como la mano del muchacho se acerca a ella acercándole un clavel. ¿Eso es para mi? dijo ella sonrojada con un poco de ironía en sus palabras.
   Y así permanecieron mirándose fijamente a los ojos, por horas, días, meses tal vez. Verónica ya con los ojos resecos los cierra por unos segundos y ya no estaba. ¿Dónde te has ido? grita desesperadamente. Escucha el timbre, se levanta con un temblor en las piernas tal vez de fatiga. Un muchacho frívolo, de ojos azul claro le dice con una tranquilizadora voz ¿Señorita desea comprar alguna joya? A lo que ella le contestó con una leve sonrisa picara en el rostro, entra a mi casa creo que eres el amor de mi vida.
M.R.G.

2012

Así regresa,
con el paso vacilante de un soldado cansado del combate,
con el maquillaje arruinado y
un sofocante dolor en el pecho,
con los zapatos en la mano
y una fatiga abrumadora.
Tiene en la mente un pensamiento suicida,
el corazón en la mano e
intenta que los acordes de la memoria permanezcan silenciosos.
Ese juego del pasado había acabado,
junto a él, su amante serian felices,
pero su corazón no estaba seguro de nada,
esas noches de amor no llenarían el vacío que hoy sentía en el alma,
ya su vida no tenía armonía,
como un instrumento tocando notas correctas en un tono equivocado.
M.R.G.

06/06/2011

Rompe el suelo una lágrima que caía luego de ser empujada por una cruel acción.
Desaparecen los protagonistas de la historia y quedo sola en un marco oscuro y deshonesto.
Busco en el libreto, lo releo, aunque algunas páginas están arrancadas.
No me encuentro, no soy ni un personaje extra.
Acaso, por segundos... ¿todo mi esfuerzo no sirve para nada? 
Me echaron del cuento.
Lo noto de a poco, voy desintegrándome...
Ya no tengo voz, ya no tengo cuerpo, no veo, no escucho...
Pero mi corazón sigue latiendo por vos, nunca va a dejarte.
Cuando te sientas solo, escucha la suave brisa que te envío un latido a acompañarte... 
M.R.G.

Palabras en ebriedad.


El whisky evaporándose está, en la piel de ese dolor.

Las lágrimas derraman el vaso y todo calla...
las miradas perturbadoras de esta sociedad
arruinan cada vez mas la tempestad
prendo un cigarro trato de no llorar
Su voz plantea el olvido
tomo un trago más
ya perdí la cuenta...
otro atado vacío demuestra que no te olvido
el aire me presiona los segundos
me hunde en las palabras que ya no oigo
por la ausencia de esos ojos
que hoy lo miran
temor de ausencia
temor de melancolía
de recuerdo
de agonía 
de destierro
La luna se burla otra vez
de que vuelva a ella sin ningún sentido
nadie entiende lo que yo pido
admito que no lo olvido
y vuelvo a caer en su mirada 
que se compra cada lagrima 
amo, olvido, entiendo, muero, revivo, callo, digo, 
temo, oigo, miro, caigo, olvido,
recuerdo
odio esas manos que hoy recorren tu cintura
todo impide que vuelva a besar esos ojos
y mantengo el movimiento de esa lágrima
que con este amigo te pido
que mañana vuelvas a sanar. 

Adaptación: autobiografía de Pablo Neruda.

Por mi parte, soy o creo ser cercana al suelo, clara de tez, cansada de ojos, débil de uñas, amante de la poesía, creyente del amor, observadora del cielo, imposible en el orden, fanática de la música, veloz en las respuestas, tímida en los salones, soñadora de futuros, compañera de mate, amiga de mis amigos, temerosa de inyecciones, confidencial en los secretos, relajada en la playa, torpe con los que se me cruce y amante de los perros.

01/10/2010

Su corazón desplomado en el suelo,
su sonrisa borrada con celos,
su mente perdida en la confusión
y su cuerpo agotado de tanto dolor.
Sus lágrimas desahogan una ilusión,
su bronca se expresa en aquel papel
el odio intenta ocultar el amor,
y un vacío en su alma mantiene el silencio.
Busca apoyo en algún ser,
reúne fuerzas de la sociedad,
ahoga sus penas en un vaso de alcohol,
prende un cigarro más.
Aun nada ahuyenta su terrible dolor
susurra, escribe, dibuja, odia, ama, se desvanece. 
Veo sus ojos empañados de temor,
para él nada cambiará ya el presente.
Revuelve la oscuridad buscando algo de luz,
muere por ese amor, 
sufre por su amistad,
entiende un rato a los demás.
Pero cree que de nada servirá
seguir buscando en ese oscuro desorden. 
M.R.G.